
Dos años ya de aquella final de Uefa. Dos años del día que creo que he llorado más de toda mi vida, todas las ilusiones por el suelo por culpa de una tanda de penaltis. Aún recuerdo todo lo que hice aquel día desde primera hora, como si fuera ayer. Todo el día con la bufanda puesta, esperando que fueran las 7 para subirme al Sant Jordi, ese gol de Jonatas en el 124...y esos putos penaltis que jamás merecimos perder. Y como no, recordar el silencio con el que abandonamos todos el Palau, creo que, hasta el día de hoy, ese ha sido el peor momento que recuerdo. El Sevilla nunca se mereció llevar esa final, ni por ganas, ni por afición, ni por orgullo. No pudieron con nosotros ni siquiera con un jugador más, (o con dos, si contamos al gran Bussaka).
No me cabe la más mínima duda de que no tendremos que volver a esperar 20 años para jugar otra final europea, Cornellà será nuestro fortín y allí el Espanyol se hará más grande aún si cabe.
EUROPA NOS DEBE UNA COPA, Y SE LA VAMOS A COBRAR
1 comentario:
Cuantos recuerdos de aquel glorioso día.
Saludos.
http://sentimientoperico.blogspot.com
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